MADRE

Y ahí estaba yo,
por primera en sus brazos
abrigado y cálido,
observándonos, mirándonos...
Sintiendo su tacto,
escuchando su voz,
y aquel primer beso
de alegría y emoción.
Si, ahí estaba yo,
hace ya cincuenta y dos
con mis ojos fijos
en su bello rostro...
Sus dedos en mis manos,
la felicidad del encuentro,
la paz en sus brazos,
la culminación y el comienzo.
Ahí estuve yo,
cuando ella recitó:
"Bienvenido hijo mio,
te recibimos con amor".


Autor: Ramón Morales - Derechos Reservados © - Caracas - Venezuela

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