SOLEDAD Y EGO

A este plano llegamos solos
y regresaremos al origen solos,
la vida se recorre solo,
todo lo que experimentas y aprendes
lo has hecho y lo harás solo,
podrás tener pareja,
o vivir con tu familia,
o estar con amigos,
o simplemente estar solo
una temporada de tu vida,
y en cada o en cualquier caso
siempre habrán momentos de soledad.
La forma en que interpretamos la soledad
solo depende de uno mismo,
como la vivimos,
como la disfrutamos,
como la asumimos,
como la drenamos,
como la visualizamos,
como la pensamos,
como la sentimos.
Vivirla a plenitud está en nuestra capacidad
consciente y subconsciente
para estar con uno mismo
sin necesidad de otra persona o personas;
toda necesidad es mental
y proviene del ego que nos estimula
haciéndonos creer que para estar "bien"
debemos estar con alguien sea este el caso,
que la soledad es "mala" en vez de una bendición,
pero la verdad es que siempre
estarás con ese alguien que eres tú mismo,
y si no estás bien contigo mismo
tampoco estarás bien con alguien más,
inclusive ni contigo mismo.
El ego nos hace creer que la soledad es nefasta
cuando la verdad es que es un gran espacio
para encontrarse, entenderse, comprenderse,
conocerse a si mismo en un proceso
de autodescubrimiento interno.
La soledad es positiva cuando la vives
con inteligencia para darte cuenta que sin ti
nada en tu vida sería posible
y para transitar tu camino solo necesitas
de ti mismo y de nadie más,
no es individualismo,
no es ambición,
no es egoísmo,
es sencillamente la clara verdad
de que tu primera prioridad eres tú,
lo cual lo logras comprender solo en soledad
y en unión con todas las cosas
porque somos parte de todo.
El ego es enemigo de la soledad
porque siempre va a necesitar de los demás
para cubrir sus carencias.
Llegar a este nivel de comprensión
no es sencillo y requiere mucho trabajo personal,
amor propio, autodominio,
y control de las emociones,
entre otras cosas.


Autor: Ramón Morales - Derechos Reservados © - Caracas - Venezuela

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