INFALIBLE

No hay montaña ni roca
que detenga el ímpetu
ni la fuerza del mar,
no hay espíritu ni alma
que no se quiebre
a la emotividad,
no existe infalible cuerpo
que no sucumba
porque frágiles somos
dentro en las entrañas,
aunque asumamos dureza
esta se puede derrumbar
hasta con una brisa
que de donde deba dar,
es entonces así
que comprendemos
que tenemos una

alma humana que cuidar.


Autor: Ramón Morales - Derechos Reservados - Propiedad Intelectual 2011 - Caracas - Venezuela

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